Producción, mecanización y recolección del pistacho en California

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Plantación de pistacho en California

En California, la cosecha condiciona decisiones que se toman muchos años antes de que el pistachero entre en plena producción. El marco de plantación, la formación del árbol, el tamaño de la copa o la disposición de las ramas tienen una consecuencia directa cuando llega la recolección: la máquina tiene que entrar, sujetar el tronco, transmitir correctamente la vibración y recoger el fruto.

Durante nuestro viaje pudimos verlo en plantaciones adultas y también hablar con productores sobre cómo forman los árboles pensando en su manejo posterior. En algunas fincas, el tamaño que habían alcanzado los pistacheros ya complicaba el trabajo de las máquinas. En otras, determinadas estructuras de ramas habían obligado a realizar correcciones o refuerzos.

La recolección del pistacho en California se entiende mejor desde ahí. No empieza cuando entra el vibrador en la parcela.

La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.
La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.

Formar hoy el árbol que habrá que cosechar dentro de veinte años

UCDavis  incluye las necesidades de la recolección entre los condicionantes del diseño de la plantación. Los equipos deben disponer de espacio para avanzar por las calles y colocar sus sistemas de recepción alrededor del árbol, mientras que el desarrollo de la copa debe ser compatible con la recogida mecánica del fruto.

En una de las explotaciones que visitamos nos enseñaron cómo habían trabajado la formación buscando varias ramas principales y evitando concentrarlas todas en un mismo punto. El despunte se utilizaba para provocar nuevas ramificaciones y ocupar progresivamente el espacio disponible.

El productor procedía además del cultivo de frutales de hueso, donde estaba acostumbrado a trabajar con formaciones en vaso. Con el pistachero había tenido que modificar esa forma de trabajar.

La distribución de las ramas no es un detalle menor. En la misma plantación vimos árboles en los que varias ramas principales salían de una zona muy próxima y había sido necesario reforzar mecánicamente la estructura para mantenerla unida. También nos mostraron ramas que se acortarían durante la poda de invierno para contener el crecimiento.

La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.
La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.

Ese manejo corresponde a una explotación concreta y no debe interpretarse como una pauta de poda trasladable directamente a España. Lo interesante es el criterio: están pensando en cómo será el árbol adulto mientras lo forman y podan.

En una plantación joven es relativamente fácil disponer de espacio alrededor de la copa. El problema aparece años después, cuando el árbol gana volumen y la maquinaria sigue teniendo que recorrer las mismas calles y trabajar sobre el mismo tronco.

La vecería complica la organización de la campaña

El pistachero presenta alternancia productiva: campañas de mayor carga seguidas de otras con menor producción. La intensidad de esa alternancia depende, entre otros factores, de la variedad, las condiciones ambientales y el manejo.

En California, la consecuencia se extiende más allá de cada explotación. En un año de carga elevada hay más árboles que cosechar con una producción alta y, una vez desprendido el fruto, más toneladas que transportar y procesar durante una ventana de tiempo limitada.

Esto obliga a dimensionar la campaña teniendo en cuenta varios cuellos de botella. Puede haber capacidad suficiente de cosecha y no de transporte, o disponer de ambos y encontrarse con una elevada concentración de entradas en las plantas de procesado.

La velocidad de una cosechadora, por sí sola, dice poco sobre la capacidad real de mover una cosecha de estas dimensiones.

Cómo funciona la recolección mecanizada del pistacho

El sistema utilizado habitualmente en California se basa en la vibración del tronco. El cabezal de la cosechadora sujeta el árbol y transmite una vibración que provoca el desprendimiento de los pistachos.

La recolección mecanizada exige equipos adaptados al árbol, a la calle de cultivo y a la posterior salida del fruto hacia transporte y procesado. 

A diferencia de otros sistemas de cosecha, el fruto no se recoge del suelo. Dos unidades trabajan a ambos lados de la línea y forman una superficie de recepción bajo la copa. Una vez que cae el pistacho, unas cintas lo conducen hacia los sistemas de almacenamiento o transporte.

Esta configuración permite enlazar la salida del fruto del árbol con su transporte hacia la industria, pero exige que árbol y máquina trabajen bien juntos.

Sacudir más no significa recoger mejor

La vibración tiene que propagarse desde el tronco hasta las ramas y provocar el desprendimiento del fruto. La respuesta cambia según el tamaño y la masa del árbol, la estructura de las ramas o las características de la copa.

De ahí que parte de la investigación desarrollada se haya centrado en ajustar frecuencia, intensidad, patrón y duración de la vibración. El objetivo no es aplicar la máxima energía posible, sino conseguir suficiente desprendimiento con una vibración adecuada al árbol.

También se ha estudiado la posibilidad de ajustar automáticamente algunos de estos parámetros en función de las características del pistachero.

Lo que vimos en campo ayuda a entender el interés de estos trabajos. En una explotación comercial, esa operación se repite árbol tras árbol y campaña tras campaña. Una mala interacción entre cabezal y tronco deja de ser un detalle cuando se reproduce a escala de toda una plantación.

El momento de cosecha también tiene un límite

La mecanización permite trabajar deprisa, pero antes hay que decidir cuándo empezar.

Uno de los indicadores utilizados para valorar la madurez es la facilidad con la que el epicarpio, la cubierta exterior del pistacho, se separa de la cáscara. Conforme avanza la maduración aumenta la proporción de frutos en condiciones adecuadas para la recolección.

Retrasar la entrada puede permitir que madure una mayor proporción de la cosecha, aunque prolongar demasiado la permanencia del fruto en el árbol también aumenta su exposición a daños. Entre los problemas descritos para California se encuentran el deterioro de la cubierta, los daños de navel orangeworm y aves, las infecciones fúngicas o la posibilidad de lluvias durante la campaña.

La decisión consiste, por tanto, en encontrar una ventana que permita recoger una proporción elevada de fruto maduro sin asumir innecesariamente los riesgos asociados a retrasar la cosecha.

Kerman y Golden Hills también condicionan el calendario

La variedad modifica esa ventana de trabajo.

Kerman ha sido durante décadas una referencia en California, mientras que Golden Hills, desarrollada posteriormente, presenta diferencias de maduración que tienen interés desde el punto de vista de la cosecha.

Los trabajos de la Universidad de California describen en Golden Hills una maduración más uniforme y la posibilidad de alcanzar antes un porcentaje elevado de frutos preparados para una única pasada del vibrador.

La diferencia de unos días puede parecer pequeña si se observa un árbol o una parcela. A escala de una zona productora permite distribuir mejor el uso de cosechadoras, transporte y capacidad de procesado.

En este caso, la elección varietal termina teniendo una consecuencia que no siempre aparece cuando se comparan variedades únicamente por producción o características del fruto: modifica también la organización de la campaña.

La cosechadora es solo el principio de la logística

Una vez desprendido, el pistacho debe llegar a la planta de procesado para iniciar las operaciones de recepción, retirada de la cubierta exterior, secado y clasificación.

Ese intervalo importa. En los momentos de mayor actividad pueden llegar simultáneamente grandes volúmenes procedentes de numerosas explotaciones, por lo que la documentación técnica  presta atención a la coordinación entre cosecha, transporte y capacidad de recepción.

Esto cambia la forma de valorar la productividad de la recolección. No interesa que una máquina avance muy deprisa si después el fruto queda esperando porque no hay transporte disponible. Tampoco sirve aumentar el número de equipos en campo si el siguiente punto de la cadena no puede absorber el volumen generado.

La capacidad efectiva la acaba determinando el tramo que primero se satura.

Antes de cosechar también hay que preparar las calles

La organización previa alcanza incluso al manejo del suelo y del riego.

Se recomienda prestar atención durante las semanas anteriores a la cosecha tanto a las necesidades hídricas del cultivo como al estado de las calles por las que circulará la maquinaria.

La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.
La anchura de las calles y la disposición de los árboles condicionan el paso y la maniobra de los equipos de recolección.

 

Durante la campaña, los equipos pesados recorren repetidamente los mismos pasos. Una superficie que no se encuentre en condiciones adecuadas puede dificultar el tránsito precisamente cuando interesa mantener un ritmo continuo de trabajo.

La anchura de las calles, la accesibilidad, el volumen de la copa o el estado de la superficie pueden parecer cuestiones independientes mientras se maneja la plantación durante el resto del año. Durante la cosecha confluyen todas a la vez.

Medir el rendimiento desde la propia cosechadora

La mecanización también está abriendo la posibilidad de obtener información de producción a una escala mucho más detallada.

Un proyecto financiado por la American Pistachio Growers ha trabajado con sensores láser instalados en la cinta de una cosechadora y combinados con GPS y sensores de vibración. El planteamiento consiste en medir el flujo de pistachos durante la recolección y asociarlo a posiciones concretas dentro de la plantación.

Conocer las toneladas totales de una parcela permite valorar su producción, pero oculta la variabilidad interna. Dos zonas pueden terminar en el mismo dato global pese a responder de forma muy diferente.

Un mapa de rendimiento obtenido durante la propia cosecha permitiría localizar esas diferencias y, después, contrastarlas con información de suelo, riego, nutrición, vigor u otras variables de manejo. No explica por sí mismo la causa de una zona de baja producción, pero sí ayuda a localizar dónde merece la pena investigar.

La optimización de la cosecha, la automatización, la robótica y otras tecnologías asociadas a la mecanización siguen formando parte de las líneas de investigación del sector californiano.

Qué merece la pena observar desde España

Trasladar directamente el modelo californiano a España sería un error. Cambian el tamaño y la estructura de muchas explotaciones, la orografía, los suelos, el material vegetal utilizado, los costes, la disponibilidad de maquinaria y la organización de la industria.

Sí hay un problema que conviene anticipar. Buena parte de las plantaciones españolas todavía son jóvenes. El espacio disponible hoy alrededor de un pistachero no será el mismo cuando ese árbol lleve quince o veinte años creciendo. Si la formación, la poda o el marco terminan dando lugar a copas difíciles de recoger, la solución llegará cuando modificar la estructura del árbol sea bastante más complicado.

A esto se añadirá la concentración de cosecha. Conforme una mayor superficie entre en plena producción, determinadas zonas necesitarán capacidad suficiente de maquinaria, transporte y procesado durante las mismas semanas.

Desde Pistacho Pro, la principal conclusión de este viaje es que California permite observar estos retos a una escala que España todavía no ha alcanzado. No se trata de copiar su modelo, sino de anticipar decisiones: la mecanización no se resuelve al comprar una cosechadora, sino al definir hoy el marco, la formación del árbol, las calles y la salida de la cosecha. En el vídeo de nuestra visita a Wonderful recogemos algunas imágenes que ayudan a entender esta realidad en campo.

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