El trabajo en el pistacho no termina cuando el fruto sale del árbol. Una parte importante de la calidad final se juega después de la recolección, durante el secado, el procesado y el almacenamiento. Un lote que entra en buenas condiciones puede deteriorarse si el almacén favorece el desarrollo de determinados insectos.
En el Encuentro Phytoma “Pistacho y Almendro”, celebrado en Tomelloso, Sara Rodrigo Gómez, técnica de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, abordó la prevención y el control de plagas y enfermedades en frutos secos almacenados.
Sara insistió en una idea que ayuda a entender todo lo que viene después: el almacén no es un espacio neutro. También funciona como un ecosistema.
El almacén también es un ecosistema
En campo hablamos de agroecosistema. En el almacén el contexto es diferente, pero también interactúan distintos factores capaces de favorecer o limitar la presencia de organismos vivos.
En un producto almacenado intervienen:
- la atmósfera del almacén;
- la aireación;
- la temperatura;
- la humedad;
- la presencia de microorganismos;
- los artrópodos;
- y el propio alimento disponible.
El almacén puede mantener temperatura, humedad y alimento de forma relativamente estable. Cuando esas condiciones favorecen a los insectos, su desarrollo y reproducción pueden acelerarse.
“Un pistacho bien producido puede perder valor si el almacenamiento no se gestiona con el mismo rigor que el campo.”
Plagas en pistacho almacenado: qué insectos preocupan más
Según lo expuesto en la jornada, en los frutos secos almacenados pueden aparecer distintos grupos de insectos. En los almacenes de pistacho revisados, Sara Rodrigo señaló una presencia mayoritaria de lepidópteros, especialmente microlepidópteros, mientras que apenas se habían detectado coleópteros.
Entre los lepidópteros destacó Plodia interpunctella, conocida comúnmente como polilla india de la harina o polilla de los frutos secos.
Esta especie puede colonizar el producto durante el almacenamiento y dejar señales visibles. En la ponencia se mostró, por ejemplo, un pistacho con excrementos de Plodia interpunctella, evidencia de que la plaga ya estaba presente.
Por qué es importante identificar bien la especie
Saber que hay “polillas” no basta. Llegar a la especie permite situar mejor el origen del problema y decidir dónde centrar el manejo.
Sara Rodrigo comparó dos especies que pueden resultar difíciles de distinguir a simple vista en fase larvaria:
- Ectomyelois ceratoniae.
- Plodia interpunctella.

La diferencia tiene consecuencias prácticas. Según la ponencia, Plodia interpunctella debe controlarse en almacén, ya que no coloniza en campo. Ectomyelois ceratoniae, en cambio, coloniza en campo, por lo que una partida puede llegar afectada antes de entrar en el almacén.
Esa identificación permite distinguir si la infestación se inició en campo o durante el almacenamiento y, con ello, localizar mejor el punto del proceso que debe revisarse.
Señales de alerta en pistacho almacenado
Detectar el problema pronto marca la diferencia. El trampeo y otras tecnologías aportan información, pero la inspección visual del producto continúa siendo una herramienta básica.
En pistacho almacenado conviene revisar la presencia de:
- insectos vivos;
- insectos muertos;
- excrementos;
- restos de muda;
- sedas producidas por larvas;
- daños o perforaciones visibles en el fruto.
Las sedas producidas por las larvas son una señal que puede observarse en los lepidópteros. También pueden aparecer excrementos saliendo del fruto, incluso antes de que se capturen adultos mediante trampas.

Esto explica por qué una trampa sin capturas de adultos no permite descartar por sí sola una infestación: el producto puede mostrar señales antes.
Métodos de detección en almacén
La vigilancia no depende de un único sistema. En la ponencia se citaron varias herramientas que pueden utilizarse de forma complementaria:
Inspección visual
Es un método sencillo, pero permite localizar rastros, residuos, insectos o daños visibles en el pistacho.
Trampas de luz ultravioleta
Son trampas de atracción y muerte que pueden ayudar a detectar determinados insectos adultos.
Polilleros con feromona
Por ejemplo, pueden utilizarse trampas de tipo Delta o Funnel. En la ponencia se mencionó el uso de trampas de feromona colocadas en almacenes de pistacho.

Trampas de caída y trampas para graneles
Las trampas Pitfall permiten detectar insectos que se desplazan por el almacén. Las trampas para graneles se introducen en el producto y permiten comprobar qué insectos aparecen dentro de la masa almacenada.
Métodos emergentes
También se citaron tecnologías como la detección de volátiles, los métodos bioacústicos, las técnicas de imagen, los detectores de CO₂ y los sistemas electrónicos. Son herramientas que pueden aportar información adicional dentro de una estrategia de vigilancia.
Cómo prevenir plagas en pistacho almacenado
La prevención empieza antes de ver adultos volando. El objetivo es reducir las condiciones que permiten que las especies plaga se instalen y lleguen a causar daños en el producto.
Algunas claves generales son:
Mantener limpieza e higiene del almacén
Los restos de producto, el polvo, los frutos partidos o los residuos pueden convertirse en focos que favorezcan la presencia y el desarrollo de insectos.
Revisar la mercancía al entrar
No todas las infestaciones se originan en el almacén. Conviene revisar cada partida a la entrada y buscar posibles daños, restos, sedas o presencia de insectos.
Controlar temperatura y humedad
El control ambiental es decisivo. En la mesa posterior a la ponencia se comentó, a modo de ejemplo, que las bajas temperaturas de una cámara frigorífica pueden reducir la actividad e incluso favorecer la mortalidad en distintas fases de desarrollo de los insectos de almacén, siempre que se mantengan correctamente la cadena de frío y el control de la humedad.
Monitorizar de forma continua
Las trampas requieren seguimiento. Conviene revisarlas, registrar las capturas y relacionar esos datos con las condiciones del almacén y el estado del producto.
Diferenciar origen del problema
Si la especie detectada coloniza en campo, la respuesta no puede limitarse al almacén. Si coloniza exclusivamente durante el almacenamiento, habrá que revisar las condiciones del almacén, la limpieza, las entradas de producto y los protocolos internos.
El almacenamiento también forma parte de la calidad del pistacho
La calidad final del pistacho se construye a lo largo de toda la cadena: manejo agronómico, recolección, procesado, secado, conservación y comercialización. Lo que ocurre después de la cosecha, por tanto, también cuenta.
Las plagas de almacén pueden depreciar el producto, reducir su calidad y generar problemas comerciales. En algunos casos, además, pueden aparecer otros riesgos asociados a microorganismos o micotoxinas.
El almacenamiento no es una fase pasiva: forma parte del proceso técnico que determina cómo llega el pistacho al final de la cadena.
Conclusión
En pistacho almacenado, la prevención pasa por vigilar, identificar correctamente las especies y actuar antes de que la infestación sea evidente. La inspección del producto, el control de las condiciones ambientales y los distintos sistemas de detección ayudan a localizar el problema y decidir dónde intervenir.
Producir bien no basta si después no se conserva bien. El almacenamiento también condiciona la calidad y el valor final del pistacho.
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